LUISA VALENZUELA (translated by Kirk Nesset)

 

MYSTERY

There is a suspect, of course. You read the flash fiction again, examine it word by word, letter by letter, and find nothing. You do not surrender. Given the precision of flash (including this piece you now face), you can read between lines. Adjusting your glasses, you study the space between letters, between stunted statements. You find not one single clue. Nothing. The suspect is brighter than you imagined.

Check the twenty periods and twenty commas again with your lens, knowing the suspect is hiding somewhere. Ponder the puzzle of the yellow room that’s locked from within. The suspect couldn’t have vacated the story. No. With your middle school microscope pore over every character, that ominous last period especially. You’ll find absolutely nothing unusual. Buy white powder at a store to track prints, fluorescent powder to track traces of blood. Follow the instructions to the letter, utterly focused; put in the required hours without feeling them pass. After midnight you’ll hear a terrible sound, something appalling. You’re at your desk at home alone, facing a story occupying less than half a page. Persist in your search. Don’t be impatient, or cower, relent. Do not be deterred.

And learn, dismayed, that the suspect, as I see it, is you.

 

Uno de misterio

Acá hay un sospechoso, qué duda cabe. Usted vuelve a releer el microrrelato, lo analiza palabra por palabra, letra por letra, sin resultado alguno. Nada. No se da por vencido. Gracias a la frecuentación de textos superbreves como el que tiene ante sus ojos usted sabe leer entre líneas, entonces se cala bien las gafas y ausculta el espacio entre las letras, entre los escasos renglones. No encuentra pista alguna. Es desconcertante. El sospechoso es más astuto de lo que suponía. Toma una lupa y revisa bien los veinte puntos, las veinte comas, sabe que debe esconderse en alguna parte. Piensa en el misterio del cuarto amarillo, cerrado por dentro. El sospechoso no puede haber salido del texto. Imposible. Busca el microscopio de sus tiempos de estudiante y escruta cada carácter, sobre todo el punto final que es el más ominoso. No encuentra absolutamente nada fuera de lo normal. Acude a una tienda especializada, compra polvillo blanco para detectar impresiones digitales y polvillo fluorescente para detectar manchas de sangre. Sigue las instrucciones al pie de la letra con total concentración y espera el tiempo estipulado sin percatarse del correr de las horas. Pasada la medianoche oye un ruido atemorizador, indigno. Está solo en la casa, en su escritorio, ante el relato que cubre apenas un tercio de la página. Insiste en su busca, no se asusta, no se impacienta, no se amilana, no se da por vencido.

Y descubre, consternado, que para mí el sospechoso es usted.

 

 
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One of Latin America’s most respected writers, Luisa Valenzuela has published twenty-six books, novels as well as volumes of stories and essays, which include Hay que sonreír, Como en la guerra, Cola de lagartija, La Travesía, Aquí pasan cosas raras, Simetrías and Los deseos oscuros y los otros. She is a devoted champion of free expression, having worked with Amnesty International, Americas Watch and the Freedom to Write Committee of PEN International. She is recipient of the Kraft Award, the Premio Astralba and the Medal “Machado de Assis,” of Guggenheim and Fulbright Scholarships and many other awards. She lives in Buenos Aires.